SJmAjC8jf_720x0__1

11 abril, 2018

Isabel Coixet: “Soy una lectora voraz”

Su filme, que ganó el Goya, trata sobre una mujer que se empecina en abrir una librería en un pueblito inglés.

Isabel Coixet, antes del estreno de “La librería”.

Mujeres dueñas de sus vidas, que pueden o no mostrarse vulnerables. Esos son los personajes que a Isabel Coixet (catalana, mañana lunes cumple 58 años) le gusta crear. La directora de La vida secreta de las palabras estrena el jueves La librería, sobre una mujer (Emily Mortimer) que se empeña en abrir una en un pueblito de Inglaterra, en los ‘50.

-¿En qué se parece la protagonista de “La librería” a vos?

-Hasta ahora nunca había hecho una película que fuera autobiográfica. No he tenido una librería, ha sido mi sueño, y sí que muchas veces he hecho cosas que han tenido relación paralela, un “no lo hagas”, que no me miraran con simpatía ni con agrado y se dedican a fastidiarte la vida. Cuando leí el libro sentí una conexión inmediata. Soy una lectora voraz, no leo con el ánimo de adaptar, leo porque me gusta. Y me enamoré, por eso luché muchísimo por llevarla al cine.

-¿Por qué tanto?

-Si quieres hacer una de superhéroes es mucho más fácil. O una comedia, con triángulos amorosos. Esta es una película en la que no hay elementos aparentemente comerciales, una protagonista de mediana edad en un pequeño pueblo inglés con una historia de amor casi subterránea y donde la intriga es qué va a pasar cuando alguien abra una librería. Asusta a los productores. Pero merece ser compartida. Y te lleva muchos años.

-En todos diez años, ¿reescribiste mucho? ¿O sos de la que encuentra una versión y se apega a ella?

-Una reescritura normal, 3 veces, no creo que escribir 17 veces sirva para hacerlo mejor, ni tener en cuenta las opciones de gente que nunca estuvo en el comienzo, no veo que vaya a mejorar la película.

-Antes que preguntarte por qué sos cineasta, me gustaría preguntarte por qué sos una lectora voraz.

-Porque la leyenda de mi familia, que seguro no es verdad, dice que aprendí a leer sola. Nunca he vivido sin libros, he tirado muy pocos en mi vida.

Marcando una escena a Emily Mortimer.

Marcando una escena a Emily Mortimer.

-Debés tener una biblioteca asombrosa y enorme…

-Como yo soñaba, desde el suelo hasta el techo tapizada de libros.

-¿Allí, en tu casa en Barcelona?

-En dos sitios, en Brooklyn y aquí en Barcelona. Los libros cuestan baratos.

-¿Creés en el poder del libro, de modificar una vida, o una sociedad?

-Hombre, creo que está claro que en un momento la gente de mi generación concebíamos la naturaleza humana a través de los libros y las películas, eran nuestros apoyos y puntos de conformar la versión del mundo. Cuando estaba en la universidad no existía Google y me pasaba semanas en las bibliotecas. Ese proceso que, bueno, no era fácil, te llevaba a pensar más, ahora todo viene tan mascado…

GRAF4431. MADRID, 03/02/2018.- La realizadora Isabel Coixet tras recibir el premio a la "Mejor dirección" por su trabajo "La librería", durante la 32 Edición de los Premios Goya que se celebra esta noche en el Madrid Marriott Auditorium Hotel. EFE/Chema Moya.

Isabel Coixet tras recibir el premio a la “Mejor dirección” por su trabajo “La librería”, que también ganó como mejor película, durante la 32 Edición de los Premios Goya que se celebró en el Madrid Marriott Auditorium Hotel. EFE/Chema Moya.

-¿Qué estás leyendo?

-Un libro de Rachel Carson, Silent Spring, un ensayo sobre el asombro. La conocí hace muy poco, me parece un personaje alucinante. Ha sido bióloga marina en los ’50 y publicó ensayos sobre el mar, y todavía siguen siendo los mejores. Ella fue la primera en advertir los peligros de la contaminación. Escribe sobre el mar y del asombro como herramienta de conocimiento.

-¿Y pensaste en adaptarla?

-Fue muy controvertida, vivió una vida solitaria. Denunció al congreso de su país a las empresas que utilizaban DDT y sufrió un acoso. El mundo está lleno de historias.

-Le cambiaste el final a la novela “La librería”. ¿Por qué?

-Con permiso de los herederos de Penelope Fitzgerald y creo que hice el final que como espectadora quería ver. Era una novela tan sin esperanza, y cuando escribía el desenlace me decía “hace falta algo que me haga pensar que todo este esfuerzo haya merecido la pena”.

-¿Seguís viajando en subte como fuente de inspiración?

-Lo del subte me sigue sucediendo. Uno tiene que estar abierto a ir al metro, al super y a bares. Una palabra que escuchas en la calle, de repente con otros temas inconexos se activan en la cabeza.

Con los niños actores del filme, y la cámara. La directora de "Mi vida sin mí", como Steven Soderbergh, hace la cámara en todas sus películas.

Con los niños actores del filme, y la cámara. La directora de “Mi vida sin mí”, como Steven Soderbergh, hace la cámara en todas sus películas.

-En tus películas escribís el guión, dirigís, buscás las locaciones, hacés cámara. ¿No podés o no querés delegar?

-Me divierto más. No soy un control freak, es más divertido y uno no pierde tanta energía explicando las cosas.

-Al hacer cámara, ¿no perdés algo en el contacto con el actor para marcar en escena?

-Es mucho más fácil, lo que a mí me interesa es que el actor sienta realmente que está actuando para ti. Siempre hablo del tema con Steven Soderbergh, que también hace cámara en sus películas, y es más fácil a los actores verlos a través de la cámara. Cuando se mueven sé cómo los voy a seguir, una manera instintiva, sabes cómo sienten, les acompañas más y ves mejor lo que hacen y lo que no tienen que hacer.

Con Patricia Clarkson, a quien había dirigido ya en "Aprendiendo a conducir". Aquí compone, según la realizadora a una "mala, mala".

Con Patricia Clarkson, a quien había dirigido ya en “Aprendiendo a conducir”. Aquí compone, según la realizadora a una “mala, mala”.

-¿Mantenés relación con tus intérpretes, luego del rodaje y los estrenos? ¿Te has hecho amiga de Sarah Polley, de Patricia Clarkson?

-Sí, hay actores con los que conectas, y con Patricia en particular, le ofrecí este papel, me gusta mucho este papel de mala. Nunca había hecho de mala mala. A Emily Morter no la conocía, y compartimos muchas cosas de sensibilidad, de manera de ver el mundo. Es que al final te vas juntando una familia. Como con Tim Robbins, con quien estuve hace poco en Los Angeles, le animo a que dirija, y lleva años con un proyecto sobre la vida de Jesús y que le está costando muchísimo levantarlo.

-¿Qué opinás de los movimientos contra el acoso sexual en Hollywood? ¿Pasa algo similar en España?

-¿Sabes qué pasa? La historia del acoso en el mundo laboral, el acoso ha existido y existe en el cine parece que todo es más… ¿Sabes? La gente tiene una fascinación, es más vistoso o no es que haya más o menos que en otros ámbitos laborales, y en España, pues, seguro. Pero, vamos, lo intuyo, y seguro que ha existido, pero en todas las cinematografías, en los supermercados, hoteles, bancos.

-Estás abiertamente en contra de la independencia de Cataluña. ¿Te trajo inconvenientes?

-Cuando estás en contra claramente de algo que parece que se promueve desde el poder… A mí no me parece una buena idea. Con Serrat estamos en el puesto de mira. Hemos sufrido, si te quieren barrer desde la escena pública… Yo voy a seguir diciendo lo que pienso, no me parece una buena idea ni que sea algo que en 2018 pueda traer algo bueno a la vida de los ciudadanos. Tenemos que unirnos y quitar cuantas más barreras y fronteras mejor, lo he dicho. Te insultan y te llaman de todo. No tengo Twitter, ni Facebook, sí tengo Instagram. Esas redes son un pozo del odio demencial y absurdo.

Fuente: Clarin Espectaculos.