COLD WAR

13 marzo, 2019

“Cold War”, la otra película en blanco y negro que le peleará el Oscar a “Roma”

A pesar de sus penurias Polonia siempre se las han ingeniado para hacer grandes aportes a la historia del cine. Sin una filmografía tan extensa como la italiana o la francesa (las fuerzas dominantes desde siempre del cine europeo), han cedido una selección larga de directores que juegan en las ligas de los grandes maestros. Una lista provisoria la integran Andrezj Wajda, Jerzy Skolimowski, Roman Polanski, Kristoff Zanussi, Andrzej Zulawski, Walerian Borowczyk y Krzysztof Kieslowski. Que muchos de ellos, con nombres así de intrincados, hayan desarollado una carrera internacional que hasta llegó a Hollywood, habla de su relevancia.

Como por lo visto, cada generación debería tener su director polaco favorito, a la actual le tocó Pawel Pawlikowski. No está nada mal.

Pawlikowski —quien para cumplir la tradición del cine de su país vive expatriado en Londres, aunque sus dos últimas películas las hizo en Polonia— sorprendió con el ascestismo de Ida, que le dio un Oscar a la mejor película extranjera en 2013. Era un retrato en blanco y negro sobre cuestiones de fe y otras formas de supervivencia, centrada en una monja en años complicados.

Con una fotografía en blanco y negro, de encuadre bien buscado, y formato de cine viejo pero que se ve novedoso, eso bastó para convertir a su director en la promesa del cine europeo, aunque tiene 60 años y sus primeras películas son de mediados de la década de 1980.

Cold War no ha hecho más que aumentar su prestigio. Le dio a Pawlikowski el premio al mejor director en Cannes; ganó cinco premios del cine europeo (incluyendo mejor película y director) e integra la lista de mejores películas de 2018 de casi todos los medios del mundo. Es candidata segura a ser nominada al Oscar, una circunstancia en la que sería favorita si no estuviera en la vuelta otra película en blanco y negro, Roma.

FICHA

Cold War

Polonia. 2018. Título original: Zimna wojna. Director: Pawel Pawlikowski. Guion: Pawel Pawlikowski, Janusz Glowacki. Edición: Jaroslaw Kaminski. Fotografía: Lukasz Zal. Diseño de vestuario: Ola Staszko. Diseño de producción: Marcel Slawinski. Con: Joanna Kulig, Tomasz Kot, Agata Kulesza, Borys Szyc, Adam Woronowicz, Adam Ferency, Adam Szyszkowski. Duración: 84 minutos. Estreno: 17 de enero, 2019.

Repite algunas ideas y algunos nombres de Ida, entre ellos la de personajes en ambiente hostil y la fotografía en blanco y negro, de encuadre bien buscado y formato de cine viejo aportado por Lukasz Zal, el director de fotografía. Todo lo que hizo de Ida una película tan relevante, está de nuevo acá.

Cold War, un título con referencias históricas y al vínculo entre sus dos protagonistas, cuenta la historia de dos amantes durante unos 15 años, entre 1949 y mediados de la década de 1960. La película puede ser vista como un musical, como un La La Land tristón, austerísimo y sin canciones, pero con una banda de sonido que incluye jazz, música folklórica polaca y hasta un número musical al ritmo de “Rock Around the Clock”.

Wiktor (Tomasz Kot) es un pianista que está haciendo una suerte de trabajo de campo (a lo Ayestarán), y de paso un casting para formar Marurek, un grupo juvenil de danzas populares, inspirado en una troupe real polaca, Masowsze. En esa circunstancia conoce a Zula (Joanna Kulig), más linda que talentosa y ambiciosa y misteriosa como toda femme fatale (dicen que mató a su padre; se hace pasar por campesina, pero está claro que no lo es).

Comienzan su romance, pero cuando el régimen, a través de Kaczmarek (Boris Szyc, con toda la pinta de villano del socialismo real), empieza a exigir más loas a Stalin y menos folklore, y aprovechando un viaje a Berlín, él decide huir a París; ella no lo acompaña. Wiktor se establece como músico de jazz en bares que tienen todos los lugares comunes de los bares de jazz en París.

Ella, que se ha convertido en la estrella de la troupe, se queda del otro lado de la cortina a pesar de que, lo dejan en claro en cada uno de los encuentros clandestinos que consiguen tener, se quieren pila. Igual hay algo que los incomoda a los dos. El amor eterno tiene también de esos momentos, y más aún cuando la coyuntura política no es favorable a la libertad que siempre exigen los enamorados.

La historia está basada en la vida de los padres de Pawlikowski, y hasta el formato (el clásico 4 por 3 exigido históricamente por la Academia de Hollywood) deja claro se habla del confinamiento de una generación polaca.

Pawlikowski brilla en la puesta en escena: sus personajes aplastados abajo del encuadre, los primeros planos, los leves movimientos de cámara, los planos generales de obreros (que recuerdan a un Jia Zhangke monocromático), el uso de espejos, son algunos de los recursos más explotados por el director. Su cine es visualmente impactante, si se disculpa un adjetivo que ha perdido algo de su valía. El blanco y negro está lleno de colores, y no hay mejor paleta cromática para pintar la aciaga de un par de enamorados y el país y el tiempo en los que les tocó vivir.

Y todo, cierto, está para llenar un poco el ojo: “Cold War” tiene de todo y todo está en su lugar. Así es difícil no dejarse seducir.

FUTURO

Una carrera que ya tenía recorrido antes de “Ida”

Cuando el mundo se avivó del talento que estaba detrás de Ida, Pawel Pawlikowsi ya tenía una larga carrera: cuatro películas, documentales para televisión y algún largometraje. Radicado en Londres desde hace más de una década, de hecho, Ida fue su primera película polaca. Ya había ganado premios Bafta por Mi verano de amor que en Uruguay se estrenó en 2004. Actualmente está trabajando en una adaptación de la novela Limonov de Emmanuel Carrère. Es el principal director actual del cine polaco.

 Fuente: tvshow

Link: https://www.tvshow.com.uy/cine/critica-cold-war-pelicula-blanco-negro-le-peleara-oscar-roma.html